La secta de Ashutosh Maharaj fue fundada en 1983 y cuenta con millones de seguidores. Cuando falleció decidieron congelar su cuerpo en un congelador porque aseguran que no está muerto, que sólo está meditando. Así lleva, según ellos, meditando más de tres años. Los médicos dieron su parte e informaron que estaba clínicamente muerto pero los seguidores de Ashutosh rechazaron el diagnóstico de los doctores, se llevaron el cuerpo y lo congelaron para esperar a que regrese de su estado de meditación profunda. Incluso no permitieron que sus familiares llevaran a cabo los rituales propios de la muerte en aquella ciudad.
Sus familiares ya interpusieron una demanda para recuperar su cuerpo, sin embargo, el Tribunal Superior de Punjab apoyó la «libertad de conciencia» de los adeptos de esa secta y sostiene que hasta que el cuerpo no entre en conflicto con la salud pública, un juez no es nadie para quitarle la ilusión a los creyentes. No obstante, han ordenado la formación de un equipo médico que inspeccione el estado del cuerpo de vez en cuando.Sé el primero en comentar